La atención a la demencia en Extremadura
La atención a la demencia en Extremadura. Fundacion para la Promoción y Apoyo a las Personas con discapacidad Atención a la Dependencia. Opinión.
El problema de la demencia siempre hace saltar las alarmas sobre hacia dónde evoluciona nuestro sistema social y de
cuidados. Una enfermedad con consecuencias de tal magnitud como la demencia precisa que la Administración tenga
previstas formas de actuar y modelos efectivos de atención, que permitan a la población disponer de las herramientas
necesarias para ayudar en la solución de sus problemas.
La atención a la demencia en Extremadura se caracteriza por tener una planificación específica: el Plan Integral de Atención
Sociosanitaria al Deterioro Cognitivo de Extremadura (PIDEX), que entre otras cosas es el marco en el que se
configuran recursos y servicios dirigidos a personas con esta enfermedad. Pero no solo eso, planificar también significa
definir procesos y protocolos con los que conseguir una atención sanitaria y social de calidad, donde la detección, el
diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de las personas con esta enfermedad puedan encontrar la atención
sociosanitaria que precisan.
En Extremadura se estima -solamente se puede estimar, no afirmar- que la población con demencia puede llegar a
15.000 extremeños. Esta cifra es resultado de aplicar un porcentaje sobre el total de la población mayor de 65 años
residente en nuestra comunidad, siendo dicho porcentaje una estimación global a partir de un estudio europeo que
manejaba datos de otros tantos realizados en diversos países de Europa (EURODEM).
Además, siguiendo los resultados de este estudio, el 47% de esos 15.000 extremeños aún no tienen un diagnóstico
de sufrir demencia, al tratarse de casos con deterioros cognitivos leves. En estos, será fundamental la detección precoz
clínica, ya que no todos 'pasarán' a ser una demencia, y esto está instaurado en nuestro sistema de salud gracias al
Plan Integral de Atención Sociosanitaria al Deterioro Cognitivo de Extremadura.
Por otro lado, actualmente, no hay ningún estudio científico que pueda dar con exactitud cuanto cuesta atender en su
domicilio a una persona con demencia, máxime porque habría que estimar qué valor tiene la dedicación del cuidador en
horas de atención y dicho cálculo es bastante difícil de obtener por la cantidad de variables que intervienen. Pero en
ningún caso el coste puede dar lugar a equívoco y confundirse con desembolso económico por parte del cuidador-
familiar.
Lo desfavorable y adverso de cada situación particular no ha de mezclarse con las respuestas que hayan de darse a un
problema de esta envergadura. Un amplio porcentaje de personas que padecen esta enfermedad en nuestra región, han
sido detectadas, diagnosticadas, con tratamientos farmacológicos -gratuitos para la población mayor- y en seguimiento
por el sistema de salud. La Administración ha funcionado cuándo tenía que hacerlo. Otras tantas han solicitado o están
a la espera de recibir una prestación a través de la Ley de Promoción de la Autonomía y Atención a Personas en Situación
de Dependencia, más que nada porque se trata de un nuevo sistema y no toda dependencia tiene que ver con
personas afectadas por la demencia.
Somos conscientes de la necesidad de un mayor esfuerzo, pero también del trabajo que se está haciendo para que
este sistema pueda dar cobertura a las necesidades de la población en un tiempo razonable.
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